La propiedad se encuentra ubicada en las proximidades de Charagua, en el corazón del Chaco boliviano, a aproximadamente 300 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra.
El acceso se realiza por carretera asfaltada hasta Charagua, continuando por la ruta que conecta esta localidad con San Antonio del Parapetí. Desde allí, se toma un camino vecinal hacia el oeste, paralelo al río Parapetí, hasta llegar a la propiedad.
La zona presenta perspectivas favorables de desarrollo, impulsadas por las mejoras en la infraestructura vial y el crecimiento de la actividad agropecuaria regional.
El campo cuenta con infraestructura básica para iniciar actividades ganaderas, incluyendo pozo de agua, vivienda rústica, corral de trabajo y potrero. Estas instalaciones constituyen una base operativa para comenzar el desarrollo productivo y realizar mejoras de manera progresiva, de acuerdo con los objetivos de inversión.
La propiedad presenta dos tipos principales de suelos. Por un lado, sectores de textura arcillo-limosa, con buenos niveles de fósforo y condiciones favorables para la producción agropecuaria. Por otro, áreas de suelos más arenosos, con una fertilidad relativamente menor.
Las precipitaciones anuales se sitúan en torno a los 700 milímetros, concentrándose principalmente entre diciembre y mayo. Estas condiciones climáticas hacen necesario un manejo eficiente de los recursos forrajeros, la disponibilidad de agua y la planificación de la alimentación del ganado durante la época seca.
De acuerdo con el Plan de Uso del Suelo (PLUS), la propiedad está destinada a actividades agropecuarias, lo que permite considerar alternativas de desarrollo agrícola y ganadero, sujetas a las disposiciones y autorizaciones correspondientes.
Las características de los suelos permiten evaluar la producción de cultivos de verano como maíz, sorgo y soja, que pueden complementar la actividad ganadera y contribuir a mejorar la eficiencia del sistema productivo.
Una de las principales estrategias para esta zona consiste en aprovechar al máximo la temporada de lluvias mediante la producción de pasturas y cultivos forrajeros, conservando los excedentes para su utilización durante los meses secos.
La producción y conservación estratégica de forraje permite reducir los riesgos asociados a la estacionalidad de las precipitaciones, mejorar la condición corporal del ganado y sostener mejores índices productivos a lo largo del año.
Por sus características agroclimáticas, la propiedad presenta condiciones interesantes para desarrollar un sistema de cría bovina adaptado al ambiente chaqueño, basado en genética de calidad, cargas animales acordes con la capacidad productiva del campo y una adecuada planificación de las reservas forrajeras.
Mediante un manejo eficiente de la reproducción, la nutrición y la sanidad, es posible orientar el establecimiento hacia niveles competitivos de productividad. Como referencia, los sistemas bien manejados pueden alcanzar destetes de aproximadamente 250 kilogramos por ternero, dependiendo de la genética, las condiciones nutricionales y el manejo aplicado.
Esta propiedad representa una alternativa para inversores interesados en desarrollar un proyecto ganadero en una de las principales regiones de producción bovina de Bolivia.
La combinación de su ubicación en el Chaco boliviano, la posibilidad de integrar agricultura y ganadería, y la oportunidad de desarrollar infraestructura de forma progresiva permite plantear un modelo de producción adaptado a las condiciones naturales de la zona.
Una oportunidad para invertir en tierra y desarrollar un proyecto de cría bovina con una estrategia productiva orientada a la eficiencia, el aprovechamiento de los recursos disponibles y la sostenibilidad del negocio a largo plazo.