Propiedad de 4.037 hectáreas tituladas, ubicada en el Chaco boliviano, en las proximidades de la carretera asfaltada que conecta Charagua con Boyuibe. Representa una alternativa de inversión para el desarrollo de proyectos ganaderos, con potencial de diversificación agrícola y posibilidades de expansión productiva.
El acceso se realiza cruzando el puente de San Antonio del Parapetí y continuando por un camino vecinal que bordea el río Parapetí en dirección este, a lo largo de aproximadamente 40 kilómetros. El camino recibe mantenimiento de la Gobernación, lo que favorece el acceso al predio durante gran parte del año, sujeto a las condiciones climáticas.
La propiedad presenta suelos profundos, con perfiles de textura arcillosa y arenosa. En ambos tipos se registran buenos niveles de fósforo y contenidos medios de materia orgánica, características favorables para evaluar el establecimiento de pasturas y el desarrollo de actividades agropecuarias adaptadas a las condiciones del Chaco.
La vegetación corresponde al bosque chaqueño, con sectores de monte alto y áreas de vegetación más baja y achaparrada. Esta configuración permite evaluar alternativas de habilitación de tierras a costos competitivos en comparación con zonas de vegetación más densa.
Como referencia, el costo estimado de desmonte se sitúa en torno a USD 250 por hectárea, mediante trabajos de cadeneo y acordonado de la vegetación. El costo definitivo dependerá de la densidad del monte, las características del terreno y las condiciones de ejecución.
Las características del suelo y el régimen de precipitaciones permiten proyectar la implantación de gramíneas tropicales adaptadas a períodos prolongados de déficit hídrico, destinadas al pastoreo directo.
La zona registra precipitaciones aproximadas de 700 milímetros anuales, concentradas principalmente entre noviembre y abril. Por ello, el diseño de un sistema ganadero eficiente requiere una adecuada selección de pasturas, una carga animal ajustada a la disponibilidad de forraje y una planificación estratégica de la alimentación durante la época seca.
Como complemento de la actividad ganadera, las condiciones agroproductivas permiten evaluar la incorporación de cultivos de maíz y sorgo, principalmente para la producción de granos y reservas forrajeras. Estos cultivos pueden contribuir a reducir la dependencia de las pasturas naturales durante los meses de menor disponibilidad de agua y mejorar la estabilidad del sistema productivo.
La propiedad cuenta con aproximadamente 40 hectáreas desmontadas e implantadas con Gatton Panic, una gramínea tropical utilizada en sistemas ganaderos extensivos por su adaptación a las condiciones climáticas del Chaco.
Asimismo, dispone de infraestructura básica para el manejo del establecimiento, que incluye:
Vivienda rústica para el personal.
Caseta para generador eléctrico.
Atajado destinado al almacenamiento y bombeo de agua.
Corral y brete para el manejo del ganado.
Estas mejoras constituyen una base inicial para desarrollar un proyecto ganadero y ampliar progresivamente la infraestructura de acuerdo con las necesidades operativas.
De acuerdo con la información disponible, la propiedad presenta potencial para habilitar aproximadamente el 80 % de su superficie, sujeto a la normativa vigente, al Plan de Uso del Suelo (PLUS) y a las autorizaciones ambientales y forestales correspondientes.
Además, el predio cuenta con costa sobre el río Parapetí, lo que abre la posibilidad de evaluar el desarrollo de un sistema de riego para cultivos o pasturas. Esta alternativa requerirá estudios técnicos de disponibilidad de agua, infraestructura de captación y bombeo, viabilidad económica y cumplimiento de las autorizaciones aplicables.
La combinación de una extensa superficie titulada, suelos con características favorables y posibilidades de desarrollo hídrico ofrece alternativas para diseñar un proyecto agropecuario adaptado a las condiciones de la región.
El Chaco boliviano ofrece oportunidades para adquirir grandes extensiones de tierra a valores competitivos y desarrollar sistemas ganaderos adaptados a las condiciones de precipitación de la zona.
Como referencia preliminar, se estima una capacidad de carga de aproximadamente 0,75 cabezas de ganado por hectárea, sujeta a la productividad real de las pasturas, la disponibilidad de agua, el manejo del establecimiento y la variabilidad climática.
Mediante una gestión eficiente de las pasturas, una selección genética adecuada y un manejo nutricional y sanitario planificado, es posible desarrollar un sistema de producción de carne orientado a mejorar los índices productivos y la rentabilidad del negocio.
Con 4.037 hectáreas tituladas, infraestructura básica existente, áreas de pasturas implantadas y potencial de expansión, esta propiedad constituye una alternativa para inversores interesados en desarrollar un proyecto ganadero de escala en el Chaco boliviano, con posibilidades de integrar agricultura, producción de forrajes y mejoras progresivas en la infraestructura productiva.