La propiedad se encuentra ubicada en la región de la Chiquitania boliviana, al este del departamento de Santa Cruz, en una zona que combina riqueza natural, disponibilidad de agua y potencial de desarrollo agropecuario.
El acceso se realiza por la Ruta Nacional N.º 4, recorriendo aproximadamente 400 kilómetros desde Santa Cruz de la Sierra hasta la localidad de Roboré. Desde allí, se continúa por la carretera en dirección a la frontera con Brasil durante aproximadamente 10 kilómetros, para luego tomar un camino de tierra hacia el sur por otros 7 kilómetros hasta llegar al establecimiento.
Una de las principales ventajas de la propiedad es su disponibilidad de agua durante todo el año, gracias a la presencia de un brazo del río Aguas Calientes que atraviesa el predio. Este recurso representa un factor favorable para el desarrollo de actividades ganaderas y el establecimiento de pasturas.
La propiedad cuenta con aproximadamente 363 hectáreas de monte alto, con presencia de especies forestales nativas de valor comercial, entre las que destacan el cuchi, el tajibo y el momoqui, además de otras especies propias de la región.
Este patrimonio natural constituye un atributo relevante para el inversor, sujeto a las disposiciones legales aplicables al aprovechamiento forestal y a la planificación del uso del suelo.
El campo presenta suelos profundos, de textura pesada, con buenos niveles de fósforo y materia orgánica. El relieve muestra pequeñas ondulaciones, características que deberán considerarse en la planificación de futuras intervenciones productivas.
La zona registra precipitaciones anuales aproximadas de 1.200 milímetros, concentradas principalmente entre noviembre y mayo. La combinación de lluvias, profundidad del suelo y disponibilidad de agua ofrece condiciones favorables para el establecimiento de sistemas productivos adaptados al ambiente local.
Por las características de los suelos y el régimen de precipitaciones, la propiedad presenta condiciones favorables para la implantación de gramíneas forrajeras tropicales de porte alto, incluyendo variedades de los géneros Panicum y Brachiaria.
Actualmente, cuenta con aproximadamente 2 hectáreas implantadas con Brachiaria, cultivar MG5, que constituyen una primera base para evaluar el desarrollo de pasturas y la implementación de un sistema ganadero.
El establecimiento dispone, además, de una vivienda y un corral rústicos, infraestructura básica que permite proyectar mejoras progresivas de acuerdo con el modelo productivo elegido.
Esta propiedad representa una alternativa interesante para quienes buscan ingresar al mercado de tierras rurales de la Chiquitania mediante una inversión inicial relativamente reducida.
Por su condición de pequeña propiedad, constituye una opción para inversores interesados en mantener la tierra como activo patrimonial y apostar a su potencial de valorización a largo plazo, sujeto a la evolución del mercado y a las condiciones legales aplicables.
Para quienes buscan desarrollar un proyecto productivo, la propiedad ofrece alternativas de habilitación tanto ganadera como agrícola. Como referencia preliminar, se estima una inversión de aproximadamente USD 600 por hectárea para el desarrollo de un establecimiento ganadero y de alrededor de USD 900 por hectárea para una habilitación agrícola, sujeta a las características del terreno, el método de desmonte, la infraestructura requerida y los permisos correspondientes.
Otra ventaja estratégica es la posibilidad de evaluar futuras adquisiciones de propiedades colindantes, lo que permitiría ampliar progresivamente la superficie de inversión y las posibilidades de desarrollo.
Las características de los suelos y las condiciones climáticas permiten evaluar la incorporación de agricultura comercial, siempre que la clasificación de uso del suelo y las autorizaciones vigentes lo permitan.
Bajo escenarios productivos favorables y con rendimientos acordes con los promedios de la zona, se estima que la actividad agrícola podría generar ingresos suficientes para recuperar el costo de adquisición de la tierra en aproximadamente dos campañas agrícolas. Esta proyección debe validarse mediante un análisis financiero que contemple los costos de habilitación, producción, comercialización, logística y los riesgos climáticos.
Una propiedad que combina disponibilidad de agua durante todo el año, suelos profundos, recursos forestales y potencial agropecuario, ofreciendo distintas estrategias de inversión según el capital disponible y los objetivos del comprador.
Ya sea como inversión patrimonial orientada a la valorización de la tierra o como base para desarrollar un proyecto ganadero o agrícola, este campo ofrece una oportunidad para ingresar al mercado rural de la Chiquitania boliviana con posibilidades de crecimiento futuro.