La propiedad se encuentra ubicada en Musuruqui, sobre la carretera Transcontinental en dirección a San José de Chiquitos, a aproximadamente 200 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra. Cuenta con 4,2 kilómetros de frente sobre la carretera asfaltada y limita al sur con la colonia menonita Nueva Italia, una referencia importante para la actividad agropecuaria de la zona.
Su ubicación estratégica y la conectividad con las colonias productivas de la región ofrecen ventajas logísticas para el transporte de insumos, maquinaria y producción agrícola y ganadera.
El establecimiento cuenta con importantes avances en infraestructura y preparación del terreno para el desarrollo de actividades productivas:
400 hectáreas habilitadas para agricultura, desmontadas, niveladas y con chafreado, es decir, limpieza manual de restos de madera y troncos, preparadas para el desarrollo de cultivos.
1.100 hectáreas con trabajo de cadeneo, destinadas al desarrollo de actividades ganaderas.
Pozo de agua de 130 metros de profundidad, que constituye una fuente de abastecimiento para las operaciones del campo.
Dos tajamares, destinados al almacenamiento y la disponibilidad de agua.
Además, la propiedad cuenta con acceso por un camino vecinal mantenido por la colonia menonita, una condición favorable para la circulación de camiones y el transporte de carga durante todo el año.
El campo presenta suelos pesados, con buenos niveles de fósforo, que ofrecen potencial para el desarrollo combinado de agricultura y ganadería.
La zona registra precipitaciones aproximadas de 1.100 milímetros anuales, concentradas principalmente entre octubre y mayo. Estas condiciones permiten planificar campañas agrícolas y sistemas ganaderos adaptados al régimen de lluvias de la región.
Una característica relevante de la propiedad es que parte de su superficie recibe aportes de agua por rebalse del río Parapetí durante determinados períodos. Este recurso abre la posibilidad de evaluar un sistema de manejo y aprovechamiento del agua que permita incorporar riego durante el invierno y la época seca.
Existen alternativas de inversión previamente estudiadas para desarrollar esta infraestructura hídrica, sujetas a la correspondiente evaluación técnica, disponibilidad efectiva del recurso y obtención de las autorizaciones necesarias.
La implementación de un sistema de riego podría ampliar la ventana productiva del establecimiento y permitir la evaluación de cultivos de invierno, particularmente trigo, aprovechando las oportunidades comerciales que ofrece el mercado boliviano.
Bolivia mantiene una importante dependencia de las importaciones de trigo para cubrir su consumo interno. En este contexto, la producción nacional puede representar una oportunidad para los productores que logren combinar rendimientos competitivos, manejo eficiente del agua y costos de producción adecuados.
El aprovechamiento del agua durante la época seca también podría generar ventajas para el desarrollo ganadero, mediante la producción de forraje verde y la conservación de reservas alimenticias para los meses de menor disponibilidad de pasturas.
Esta estrategia permitiría mejorar la planificación nutricional del ganado, reducir la dependencia de las lluvias estacionales y evaluar oportunidades de compra de animales livianos durante períodos en los que otros productores enfrentan limitaciones de forraje y necesitan vender parte de sus existencias.
La combinación de superficie preparada para ganadería, fuentes de agua y posibilidades de mejorar la disponibilidad de alimento durante la época seca ofrece una base interesante para desarrollar un sistema productivo más eficiente y flexible.
La propiedad reúne atributos relevantes para un proyecto agropecuario de mediano y largo plazo: ubicación sobre carretera asfaltada, superficie agrícola parcialmente habilitada, áreas preparadas para ganadería, infraestructura hídrica y posibilidades de evaluar inversiones en riego.
La integración de agricultura y ganadería permitiría diversificar las fuentes de ingresos, aprovechar distintos períodos productivos y mejorar el uso de los recursos disponibles en el establecimiento.
En síntesis, se trata de una oportunidad de inversión agropecuaria en una ubicación estratégica, con infraestructura inicial desarrollada y potencial para incrementar la productividad mediante el manejo eficiente del agua. Con una adecuada planificación técnica, agronómica y financiera, el campo ofrece alternativas para construir un proyecto productivo orientado a mejorar los rendimientos y optimizar la recuperación del capital invertido.