La propiedad se encuentra ubicada en San Salvador, en el Valle de Tucabaca, a aproximadamente 38 kilómetros de Santiago de Chiquitos, dentro de una región de gran atractivo natural y turístico.
El acceso desde Santa Cruz de la Sierra se realiza por la Ruta Nacional N.º 4 hasta Roboré. Desde allí, se toma la carretera asfaltada hacia el norte durante aproximadamente 20 kilómetros hasta llegar a Santiago de Chiquitos. Posteriormente, se continúa por el camino ripiado que conecta esta localidad con Santo Corazón. Tras recorrer aproximadamente 10 kilómetros, se toma un desvío hacia el oeste en dirección a la zona de San Salvador.
La ubicación combina el potencial productivo de una zona ganadera con el atractivo paisajístico y turístico del Valle de Tucabaca.
La propiedad cuenta con una superficie total de 369 hectáreas, caracterizadas por suelos profundos, de textura limo-arcillosa y elevada fertilidad natural.
La presencia de monte alto constituye un indicador favorable de profundidad y potencial productivo de los suelos. Asimismo, la propiedad presenta especies forestales nativas de valor comercial, entre ellas tajibo o lapacho, cuchi, roble y tarará, además de otras especies de maderas duras propias de la región.
Estas características ofrecen una base interesante para el desarrollo de un proyecto ganadero, sujeto a una planificación adecuada del uso del suelo y al cumplimiento de la normativa forestal y ambiental vigente.
Actualmente, la propiedad dispone de 60 hectáreas desmontadas e implantadas con Brachiaria, variedad Marandu, una gramínea tropical utilizada en sistemas de producción bovina por su adaptación a ambientes cálidos y su potencial productivo.
Los potreros requieren trabajos de mantenimiento para optimizar su aprovechamiento y recuperar su capacidad productiva.
En materia de recursos hídricos, el establecimiento cuenta con:
Pozo perforado de 150 metros de profundidad.
Caudal de producción informado de aproximadamente 10.000 litros por hora.
Un tajamar o atajado para almacenamiento de agua.
Esta infraestructura constituye una base favorable para el desarrollo de actividades ganaderas y para la planificación de futuras mejoras productivas.
La zona registra precipitaciones promedio de aproximadamente 1.200 milímetros anuales, concentradas principalmente entre septiembre y mayo. Este régimen de lluvias, combinado con la profundidad y fertilidad de los suelos, ofrece condiciones favorables para el establecimiento y desarrollo de pasturas tropicales.
La disponibilidad de agua, el manejo de los potreros y la planificación de la carga animal serán factores determinantes para aprovechar el potencial productivo del establecimiento y sostener buenos índices de producción durante el año.
La propiedad cuenta con un Plan de Ordenamiento Predial vigente y aprobado, con microcaracterización, que contempla la posibilidad de habilitar hasta aproximadamente el 70 % de la superficie efectiva, sujeto a las condiciones establecidas en el plan y a las autorizaciones aplicables.
De acuerdo con la información disponible, existe la posibilidad de desmontar aproximadamente 200 hectáreas adicionales, lo que permitiría ampliar significativamente la superficie destinada a la producción ganadera y acercarse al máximo de habilitación contemplado.
Como referencia de inversión, el costo estimado para desarrollar una hectárea ganadera efectiva en la zona se sitúa en torno a USD 800 por hectárea. El sistema de habilitación previsto contempla trabajos de cadeneo y acordonado mediante maquinaria pesada, como tractores de oruga D7 o D8.
Según el alcance considerado, este presupuesto incluye desmonte, provisión y distribución de agua, alambrados, impuestos asociados al desarrollo, semillas y siembra. Los costos definitivos deberán confirmarse mediante una evaluación técnica y un presupuesto detallado de las obras.
Las condiciones agroecológicas de la propiedad permiten evaluar el desarrollo de un sistema de engorde bovino basado en pasturas implantadas, manejo eficiente de los potreros y adecuada planificación de la alimentación.
Según las estimaciones productivas y económicas planteadas para el proyecto, el objetivo es alcanzar un resultado neto aproximado de USD 300 por hectárea, después de impuestos. Este rendimiento deberá validarse mediante un flujo de caja que contemple la inversión inicial, los costos operativos, la carga animal, la ganancia de peso, los precios de compra y venta del ganado y los riesgos climáticos.
Bajo los supuestos financieros adecuados, el proyecto podría aspirar a recuperar la inversión en tierra y desarrollo en un horizonte cercano a cinco años. A este potencial retorno operativo se sumarían, eventualmente, la valorización de la propiedad y el crecimiento del inventario ganadero, factores que dependerán de las condiciones del mercado y de los resultados efectivos del negocio.
La zona presenta perspectivas de desarrollo vinculadas a la expansión de la actividad agropecuaria y al establecimiento de nuevas colonias menonitas. Este proceso puede favorecer la disponibilidad de maquinaria y servicios especializados, así como impulsar mejoras en los caminos de acceso y una mayor presencia de actividades agrícolas.
Por su ubicación en el Valle de Tucabaca, la fertilidad de sus suelos, la infraestructura hídrica existente y las posibilidades de expansión de la superficie ganadera, esta propiedad representa una alternativa para inversores interesados en desarrollar un proyecto de engorde bovino con potencial de crecimiento y generación de rentabilidad en el oriente boliviano.